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CLIMA INSTITUCIONAL
¿Sientes sofocación, presión y ansiedad laboral?
¿Tus condiciones laborales influyen en otros aspectos de tu
vida?
La
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO, 2005) indicó que la salud de los educadores depende de las condiciones
de trabajo. En la actualidad, los problemas de convivencia en las escuelas han
alcanzado cifras muy preocupantes. En el
ámbito educativo, la condición especifica que afronta un docente está asignada
a la multiplicidad de tareas y funciones que debe hacer, en consecuencia, es
una de las profesiones en las que los trabajadores soportan una gran carga
laboral, ya que el docente no sólo se restringe a la enseñanza, sino también de
condiciones particulares a situaciones que se generan en el entorno del trabajo
y que son ajenas a su profesión.
El
docente no dispone del espacio ni del tiempo para desarrollar las actividades
inherentes al acto educativo, como consultas, planificaciones, diseño del
material didáctico, entre otras, las cuales se efectúan en horas extras
laborales. En relación a esto es inevitable pensar que el educador sienta en su
trabajo una invasión impuesta, ya sea invadiendo su tiempo libre o sus espacios
familiares y/o personales.
Por
esto, el clima institucional juega un papel fundamental dentro de cada
institución, ya que el clima escolar determina la calidad de convivencia entre
quienes participan de dicha escuela. Claramente, una persona cuando esta
desmotivada moviliza y contagia emocionalmente al resto del equipo llenándolos
de frustración, desconfianza y malestar. Esto se debe a que la cultura
institucional no promueve una sana convivencia entre sus pares provocando
atentar contra las oportunidades de aprendizajes de los estudiantes, en otras
palabras, el cómo se siente un docente impacta en sus estudiantes.
Este
agotamiento se ha definido como una respuesta prolongada al estrés emocional e
interpersonal crónico del trabajo o ambiente laboral. Este agotamiento existe
cuando prevalece una discordancia entre las expectativas de un empleado
motivado y la realidad de una situación laboral desfavorable y como resultado
obtendremos un “trabajador quemado”.
El
síndrome de BOrnout, en su definición original, se manifiesta por síntomas de
agotamiento, cinismo y disminución de la eficacia profesional.
§ Agotamiento: sentimientos de
sobreesfuerzo, cansancio y fatiga, que resultan de la participación a largo
plazo en una situación de trabajo muy exigente.
§ Cinismo: refleja una actitud de
indiferencia y distancia hacia el trabajo, es decir, falta de entusiasmo.
§ Eficacia profesional: disminuye a
medida que se desarrolla el agotamiento.
¿Te sientes identificado/a?

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