Planificar la enseñanza, ¿qué y por qué?

 El sentido de la planificación en la enseñanza

Mabel Díaz y Laura Iriarte, basándose en Candia (2010), destacan que la planificación no es solo una habilidad técnica, sino un recurso esencial que organiza la enseñanza y refleja una decisión con implicaciones tanto políticas como pedagógicas.

El acto de planificar puede generar sentimientos encontrados. En algunos casos, se percibe como un simple requisito burocrático, una formalidad impuesta por la institución o la dirección. Sin embargo, cuando es el propio docente quien la diseña y la estructura con intencionalidad, la planificación se convierte en un punto de partida, una hipótesis de trabajo que orienta el proceso educativo y le da sentido.

Desde la perspectiva de Harf (1996), la planificación es un proceso dinámico y permanente, ya que busca prever y anticipar, aunque no pueda evitar la aparición de situaciones inesperadas. En esta línea, Candia (2010) la define como un plan de acción que cumple múltiples funciones: estructura la tarea didáctica, funciona como dispositivo organizador, actúa como referencia para el docente y adapta el currículum prescripto a las necesidades y características del grupo de estudiantes y su contexto particular. Grundy (1987) la concibe, además, como una construcción cultural que se materializa en documentos pedagógicos y cobra vida en la práctica.

¿Por qué planificamos?

La planificación permite prever y estructurar las prácticas de enseñanza. Se trata de un proceso que posibilita la sistematización de propuestas flexibles y ajustables a la complejidad del aula. Además, constituye una declaración política y ética sobre la labor docente, orientada hacia prácticas educativas pertinentes y contextualizadas. Al planificar, también se consideran las trayectorias educativas de los estudiantes, permitiendo diseñar estrategias que favorezcan su aprendizaje. Por ello, la planificación no es solo una herramienta técnica, sino una estrategia clave para anticipar y enriquecer la práctica pedagógica.

Bibliografía de consulta:

CANDIA, María Raneé (coord.) (2010) La planificación en la educación infantil. Organización didáctica de la enseñanza. Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires. 

GRUNDY, S. (1987) Producto o praxis del currículum. Edit. Morata. Cap.1

HARF, R. (1996) "La planificación, una duda contante". En revista Novedades Educativas, Año 8, N°71, Buenos Aires. Pág. 96 y ss. 

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN:

  • ¿De qué manera mi planificación refleja decisiones pedagógicas y políticas conscientes, y no solo un cumplimiento burocrático?
  • ¿Cómo puedo diseñar planificaciones flexibles que se adapten a las necesidades cambiantes de mis estudiantes y del contexto educativo actual?
  • Si la planificación es una construcción cultural y un organizador de la práctica, ¿cómo incorporo las voces de mis estudiantes en este proceso?
  • ¿En qué medida mi planificación permite la innovación y la integración de nuevas tecnologías sin perder de vista la realidad institucional y social?
  • ¿Estoy utilizando la planificación como una herramienta viva de reflexión y mejora continua, o se ha convertido en un documento estático sin impacto real en mi enseñanza?
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