¿LA CURSIVA ES NECESARIA?
EL TRABAJO MOTOR, GRAFOMOTOR Y SU RELACIÓN CON LA ESCRITURA
La escritura es un sistema de representación gráfica
de la lengua, por medio de signos dibujados sobre un soporte. Es un acto motor
que implica una praxia y un significado al mismo tiempo. Es mediante la
grafomotricidad que el docente le brinda las herramientas al niño para que esa praxia
posea sus características esenciales. En su artículo “La grafomotricidad: el
movimiento de la escritura, Berruezo Adelantado (2002), referencia a otros
autores para definir el concepto de grafomotricidad:
Cita a Ajuriaguerra
(1989) quien expresa que escribir “es una actividad grafomotriz por tanto nos
proporciona en primer lugar, sin duda, el testimonio del desarrollo psicomotor
y, en segundo lugar, del desarrollo intelectual”. Al respecto Berruezo, señala
que “el planteamiento psicomotor de Ajuriaguerra queda claro al afirmar que el
acto de escribir es un acto motor y que el trazo (de cuyo estilo y educación se
ocupa la grafomotricidad) es el resultado de este acto (Berruezo, 2002, pág.
88).
El trabajo grafomotor implica a su vez el aprendizaje
de ciertos aspectos como la automatización, armonía tónica, direccionalidad,
optimización de la fluidez, realización de los trazos de las grafías.
Es por ello, que los estudiantes, desde muy pequeños
es recomendable que realicen este tipo de prácticas en el trazo de las letras y
de todo tipo de trazo de letras (incluyendo la cursiva) para así, poder
contemplar el desarrollo grafomotor para la mejora de destrezas que promuevan
habilidades para el mejoramiento de la escritura, la seguridad y coordinación
de movimientos corporales, además de la concentración psicomotora que deberá
irse potenciando a través del trazado de las letras. No solo la propuesta está
dirigida para la escritura, sino a través de dibujos y estimulación de la motricidad
fina, como, por ejemplo, cuando deben recortar sobre la línea figuras,
fotocopias, palabras, imágenes, etc., que ayudarán al desenvolvimiento de las
capacidades individuales de cada alumno.
El autor Xandre (2001), expresa, que “(…) la fuerza de
la escritura en cursiva reside en la vitalidad de sus trazos. De ahí que los
estudios grafológicos permitan conocer a través de ella, el carácter, (…), los
gustos y hasta la salud física y mental de la persona (…)”. Por otro lado, la
escritura de la letra imprenta o script debe ser tomada como la adquisición y adaptación
automática y pasiva de un modelo convencional. Además, esto se debe como otro
factor que contribuye a la despersonalización de la escritura, es el manejo
excesivo de la computadora desde temprana edad. A partir de la edad de los 5 y
6 años (partiendo de la misma fuente), los niños comienzan a escribir sus
primeras palabras pulsando en forma mecánica las teclas de la máquina y no
afianzando la destreza motriz con el uso del lápiz.
Consecuentemente, en esta sociedad globalizada y
tecnocrática, tanto padres como docentes debemos contribuir a que nuestros
niños adquieran una identidad propia, con rasgos bien definidos. Procurar que
aprendan y afiancen una correcta escritura cursiva como parte de su expresión libre
ya que es un buen inicio.
La letra cursiva proporciona un movimiento continuo,
lo que facilita el aprendizaje, pues cada letra va unida de la siguiente en
cada palabra. Las letras al enlazarse entre sí, facilitan la soltura y
flexibilidad del movimiento, favoreciendo la continuidad y el dinamismo en la
escritura; le otorga a la escritura manuscrita una calidad personalizada de
registro de expresión.
La letra cursiva es otra forma de comunicación donde
los seres humanos expresan sus ideas, pensamientos y sentimientos que perdurarán
en el tiempo; contribuye una base de las relaciones humanas.
Finalmente, dentro de los Núcleos de Aprendizajes
Prioritarios (NAP) en Lengua, se expresa que, “(…) en relación a la escritura,
se espera que el alumno (…): logre la escritura autónoma de palabras y
oraciones que conforman textos (afiches, epígrafes para una foto o ilustración,
mensajes, invitaciones, respuestas a preguntas sobre temas conocidos, etc.), respetando
las correspondencias entre sonidos y letras, trazando letras de distinto tipo,
separando las palabras en la oración e iniciándose en el uso del punto y la
mayúscula después del punto (…)”.
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